Gratitud incuestionable

Como se conoció en los últimos días, la cúpula de la Confederación Argentina de Fútbol de Salón decidió declarar “persona no grata” a Ariel Avveduto, extécnico de la Selección Argentina (campeón del mundo en 2019), pero además profesor, formador y máximo referente de la actualidad en el deporte. Un exabrupto.

El motivo de la medida, explican desde la CAFS, responde a la interpelación realizada por el entrenador en el último Congreso Ordinario Anual, donde se presentó (con dos jugadores del seleccionado nacional) para hacer un reclamo que terminó subido de tono hacia los dirigentes presentes en un hotel del conurbano bonaerense. Una acción desacertada que sirvió de fundamento para poner punto final de una manera agresiva a una relación deteriorada con el correr de los años.

Líder del club modelo que fue campeón nacional en 2011, Villa Pearson, y la selección nacional que logró llegar a lo más alto después de 25 años, todavía más profundo es el trabajo y el sentido de pertenencia que forjó por cada rincón del país, siempre exigente consigo mismo y en la búsqueda del crecimiento de la disciplina.

Muestras de gratitud sobran: el director técnico de figuras como el “Chelo” Marcelo Mescolatti, Federico Pérez o Matías Rima, ejerció otras funciones que dejarán huellas imborrables en chicos y grandes, en pequeños jugadores o alumnos de escuelas y padres, entrenadores de todo el país y seguidores del fútbol de salón.

El nombre de Ariel está presente en cada charla salonista de aquí y de allá, pero también en los recuerdos de todos esos chicos con los que la Selección Argentina del último tiempo compartió un momento diferente, sea en Misiones, en Tolhuin o en cualquier otro lugar.

De eso se trató el proyecto “Todos somos Selección Argentina”, una idea brillante que nació del propio Avveduto junto a su cuerpo técnico y dio la posibilidad de mostrar al representativo nacional por todo el territorio, pero también a los jugadores de conocer e interpretar la realidad de cada una de esas localidades en un país tan diverso.

Ariel Avveduto, de visita por Río Grande para encabezar el 3° Encuentro ANEFA, en 2015.

Entre esos viajes, Ariel también destinó tiempo para brindar capacitaciones a entrenadores (conformó la Asociación Nacional de Entrenadores de Futsal de Argentina, que siguió con instancias formativas en plena pandemia, inclusive), conferencias de prensa, entrevistas a medios de comunicación y charlas abiertas al público. Todos fueron parte, todos estuvieron involucrados, todos forjaron un lazo de identidad.

Entre la interminable cantidad de aportes al fútbol de salón hubo un notorio distanciamiento con la primera línea de la CAFS. Porque también existieron demandas para mejorar condiciones en las concentraciones de las selecciones nacionales (lugares de descanso y alimentación, entre otros). La última de ellas, la lucha diaria que mantuvieron el cuerpo técnico y los jugadores en cada jornada del Mundial de Misiones para permitir el ingreso a los familiares, que en principio había sido acordado con la dirigencia.

Pero esas disputas, su desempeño como entrenador y el trajín diario, propio de un evento de tal envergadura, no impidieron que permaneciera en la sala de prensa hasta atender al último periodista, desde los televisivos más conocidos hasta los portales que sí están comprometidos con el fútbol de salón. Por mencionar algún gesto más de tantos, fue el propio Avveduto el último representante de la selección en ingresar al hotel luego de la consagración en el Mundial, tras sacarse innumerables fotos con cada uno de los simpatizantes en Montecarlo. En esos minutos, Ariel, el campeón del mundo desde hace algunos instantes, no dejaba de agradecer en ningún momento a todos los que se acercaban a celebrar.

Ariel siempre habló del “legado” y, con seguridad, ese término también lo involucra a él, al empoderar a cada uno de los actores del deporte para una mejoría en común. Cuesta pensar que, después del destrato y la calificación de “persona no grata”, pueda haber marcha atrás en semejante término que, más que desde lo institucional, significa desde lo simbólico.

La figura de Ariel y su gratitud que pretende ser cuestionada, trasciende comunicados oficiales y decisiones institucionales. Persiste en quien lo escuchó alguna vez hablar desde la pasión y la lealtad a este deporte, pero también desde la búsqueda inquebrantable de ir por más y modificar el orden establecido.

Los innumerables repudios por la decisión de la CAFS ponen de manifiesto que las bases (clubes, jugadores y técnicos) están en desacuerdo. Si el daño ya está hecho al margen de alguna rectificación sólo lo podrá decir él.

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