¡Argentina, campeón del mundo!

Argentina escribió otra página grande de su historia: le ganó una final inolvidable a Brasil con un empate agónico, que obligó al tiempo suplementario, y consiguió la Copa del Mundo en el Polideportivo Municipal de Montecarlo, ante una multitud.

En una noche para el recuerdo, Argentina volvió a la cima del fútbol de salón mundial, después de 25 años, con un gol agónico del emblemático Marcelo Mescolatti, quien a seis segundos del final -luego de un penal errado- marcó la igualdad y prolongó la definición al tiempo suplementario.

El gol del triunfo fue obra de Gonzalo Pires, al comienzo de la primera etapa, para el festejo definitivo de la Albiceleste, que coronó su paso arrollador con una victoria por 3 a 2 en el Polideportivo Municipal de Montecarlo.

Argentina no tardó en imponerse en el resultado: Sandro Antiveros gambeteó al arquero Ronnie y, cayéndose, puso el 1-0 de un zurdazo antes de los dos minutos de juego.

Argentina Campeón del Mundo 2019.

Los dirigidos por Ariel Avveduto impusieron condiciones en la primera etapa del partido, con la presencia de Renzo Grasso para batallar con el pivote Diego César en defensa y algunos desbordes del misionero Sandro Antiveros y Marco Politi para generar avances hacia el arco rival.

No obstante, algunos pases imprecisos dificultaron la tarea del dueño de casa a la hora de atacar.

Una pared recibida por Ba, a los 9:52, derivó en un pase al segundo poste que conectó el propio Diego César, quien con un tiro endeble alcanzó a superar al arquero Federico Pérez.

El partido se configuró de otra manera, porque Brasil se sintió más cómodo y seguro que Argentina, demasiado dubitativa para lanzarse al arco de Ronnie.

El Chelo Mescolatti ya sacó el envío milagroso al arco de Día.

Argentina volvió a la carga recién en el segundo tiempo. El goleador Diego Koltes tuvo una posibilidad de cabeza y respondió la Verdeamarelha con un remate que intentó “picar” Diego César por encima del ingresado Agustín López.

Carucha Grasso apareció de nuevo sin lograr concretar, y lo mismo ocurrió con un disparo del también mendocino Luciano González.

Por otro encontronazo con Grasso -ya había sido amonestado en la primera parte-, Diego César vio la segunda tarjeta amarilla y se fue expulsado.

La Albiceleste fue a buscar la victoria pero un tiro libre de Brasil cambió la historia: Leandro recibió el balón y remató de primera con su pierna derecha, en un envío que superó al tapado López y se metió por el primer poste.

El festejo tras el gol agónico del capitán: 2 a 2 a falta de seis segundos.

Con más garra que juego, Argentina salió a instalarse en el área de Roni y, sobre los 19:48, una pelota a media altura fue desviada con la mano por Grasso, pero insólitamente la dupla arbitral cobró penal para el equipo local por la misma infracción.

El partido se demoró por una aparente lesión de Roni, quien fue asistido y, contra lo que dicta el reglamento, pidió la modificación. Día entró para reemplazarlo y, tras algunos minutos, ejecutó el penal Koltes, pero el mendocino se encontró con la pierna izquierda del arquero, quien también solicitó asistencia médica.

En lateral siguiente llegó el desahogo: Mescolatti conectó una pelota en el área con seis segundos por jugarse y aniquiló el arco brasileño para empatar y llevar el partido al alargue.

De movida volvió a golpear Argentina: una volea de Carucha Grasso viajó al segundo poste y la empujó Gonzalo Pires, quien luchó todo el torneo contra un esguince de rodilla y estampó el gol que marcó el destino de campeón para el conjunto “albiceleste”.

Brasil se diluyó con el correr de los minutos y no volvió a visitar con claridad el arco de Agustín López. Argentina tuvo, casi en tiempo cumplido, una en los pies de Lucho González, pero respondió Día.

Sandro Antiveros, autor del primerr gol, lo grita con la gente.

No hubo más tiempo. Argentina se reencontró con la gloria tras 25 años e hizo delirar al público misionero y ofreció el regalo más grande: la Copa del Mundo.

Argentina es campeón otra vez. Como en 1994. Siempre en Misiones. Antes, en Puerto Rico; hoy, en Montecarlo. Con autoridad, paciencia y trabajo. A festejar.

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